Los adultos deciden casi todo. Por desgracia los adultos no siempre se preocupan por lo qué es mejor para los niños y los niños no tenemos poder. Por eso necesitamos nuestros propios derechos y las autoridades de cada país deben cumplir con los derechos de la Convención.
Algunos ejemplos de los derechos son: ir a la escuela, decir lo que pensamos y que los adultos tomen en cuenta nuestra opinión.
La Convención también se trata de obligaciones. Estamos obligados a respetar a todos aunque vivamos y pensemos diferente.