La injusticia y el daño del Castigo Corporal y de otras formas de castigo humillantes contra los niños y niñas son cada vez más visibles. Cuanto más visible es, en mayor medida los adultos reconocen que es inaceptable que los niños y niñas no posean la misma protección legal que los adultos.
Existen en la actualidad progresos reales en todas las regiones del mundo, los cuales desafían y ponen fin a la violencia legalizada contra los niños y niñas. El "Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Violencia contra los Niños" proporciona un adecuado contexto para concienciar a los Estados a tomar las medidas necesarias para cambiar sus leyes y llevar a cabo conjuntamente la reforma legal y campañas de sensibilización sobre los derechos del niño y la niña a la protección. ¡EL MOMENTO DE ACTUAR ES AHORA!
En este proceso de cambios, un elemento fundamental es el análisis de la legislación existente sobre Castigo Corporal, un excelente trabajo realizado por la Comisión Andina de Juristas (CAJ), que ha revisado en detalle las legislaciones latinoamericanas sobre este tema. En esta investigación, la CAJ también ha llevado a cabo análisis de casos que revelan en las cortes de justicia y los sistemas de protección para la infancia la tendencia a frecuentemente tratar de crear una diferencia artificial entre “abuso” infantil y Castigo Corporal.
En realidad, dicha diferencia no puede existir. En todos los países existen leyes que protegen a los adultos contra asaltos; por lo tanto, los niños y niñas deben tener igual protección. Algunas personas argumentan que los niños y niñas son diferentes. Sin embargo, estas diferencias -su estatura, fragilidad y etapa de desarrollo- nos indican que ellos necesitan mayor, y no menor, protección en casos de violencia, tanto física como mental.
La reforma legal para poner fin al Castigo Corporal contra los niños y niñas en el ámbito familiar, necesita ser implementada con sumo cuidado. Criminalizar y castigar a los padres no siempre actúa en el mejor interés de los niños y niñas. De esta manera, se trata de un proceso paralelo, ya que las leyes deben ser claras en su mensaje de que golpear a los niños y niñas, al igual que a los adultos, es ilegal, y, al mismo tiempo, deben fortalecerse con un proceso de sensibilización respecto al tema. Criminalizar a los padres y otras formas legales de intervención en el ámbito familiar, sólo deben acontecer cuando sea necesario proteger a los niños y niñas, y cuando se prsente como la decisión más adecuada para salvaguardar su bienestar. En este contexto, las reformas legales relacionadas de una u otra forma con la familia y con el sistema de protección de la infancia deberán ser correctamente orientadas en ese proceso.
Cuando las leyes sean claras en el sentido de que prohíban toda forma de Castigo Corporal, todas las personas que trabajan con la niñez y la familia pueden contribuir a transmitir el mensaje de que golpear a los niños y niñas es ilegal y que seguramente existen mejores y positivas formas de disciplina. Mientras la ley aún sea condescendiente con el Castigo Corporal, o todavía guarde silencio respecto a este tema, los intentos para que los padres y otros adultos adopten formas de disciplina positiva se encuentran destinados al fracaso, lo mismo que una efectiva protección a la infancia.
De este modo, los resultados del estudio de la CAJ deben considerarse como un reto positivo para los Estados, de forma tal que modifiquen inmediatamente su legislación y reformen las leyes con el objetivo de otorgar a los niños y niñas la protección que durante tanto tiempo ha sido pospuesta.
Londres, 2005
Peter Newell
Coordinador Conjunto,
Iniciativa Global para Acabar con todo Castigo Corporal
hacia Niños y Niñas